'Django Unchained', western de westerns

Alberto Dgonzález (la 'D' es muda), colaborador y crítico en VandalCinefilo.es y Appleadictos, se ha pasado por aquí para dejar sus impresiones sobre la última joya de Tarantino y sus guiños y referencias a clásicos -y no tan clásicos- del western. Es todo un lujo y una alegría contar con una colaboración suya para este blog. Espero que lo disfrutéis.


En “Django Desencadenado”, Quentin Tarantino está más críptico y espeso que de costumbre en eso del homenaje, y aunque aglutina varios momentos dedicados exclusivamente al arte del guiño para el espectador más avezado, no sería de extrañar que muchos de ellos, pasen desapercibidos ante el ruido de los fuegos de artificio de algunas de sus brutales secuencias. Quizás el director de “Reservoir Dogs” no esté tan cercano y pegado al western puro como, en por ejemplo, “Kill Bill Vol 2” o “Malditos Bastardos”, pero “Django Desencadenado” atesora algunas perlas pensadas para sonsacar la sonrisa al espectador más aficionado al spaghetti western, y siendo más específicos, al western más mediterráneo y de menos categoría.

Tarantino muestra su pasión por el western clásico de forma tímida, enseñándonos los sobrecogedores paisajes naturales en los que ha filmado -entre los que destacan, entre otros, los estados de Wyoming o California-, y mostrándonos un más que evidente -o al menos, eso creemos- homenaje a la obra maestra de John Ford, “The Searchers” (Centauros del Desierto, 1956). Observad como los caballos de los protagonistas se hunden en la nieve, y comparadlos ahora, con los entrenados y rudos caballos usados por John Wayne y Jeffrey Hunter en su búsqueda incesante. 

'Jeremiah Johnson', 1972  (Sydney Pollack)

'Django Unchained', 2012 (Quentin Tarantino)

Centauros del Desierto, 1956 (John Ford)


'Django Unchained', 2012 (Quentin Tarantino)

En este momento de la película, hay otros lugares comunes, más propios de las películas de 'serie B' de Sergio Corbucci y Enzo G. Castellari, menos evidentes para el más profano en la materia, como los realizados a la obra del primero, “Il Grande Silenzio” (El gran silencio, 1968), que comparte muchos elementos formales, tanto narrativamente -historia de persecución y búsqueda del responsable de un asesinato- como estéticamente. Solo tenéis que comparar los abrigos y ropajes del personaje de Christoph Waltz con los protagonistas de este atípico -y crepuscular- western italiano.

El gran silencio, 1968 (Sergio Corbucci)

Django Desencadenado” es una historia fronteriza que no busca una imitación exacta de realidad, y que más bien, nace como fábula. Una fábula que sustituye casi en totalidad el desértico oeste americano, por el húmedo y caluroso sur del país durante una de las etapas negras de la historia reciente de los Estados Unidos: la época del esclavismo más exacerbado y brutal. Como guiño, y en una tónica que parece haberse impuesto desde hace tiempo en la filmografía de Tarantino, su “Django” comienza como la película de Sergio Leone, C'era una volta il West” (Hasta que llegó su hora, 1968con un érase una vez. Recordemos que “Malditos Bastardos” también arrancaba con un lacónico y clave “Érase una vez, en una Francia ocupada por nazis...” que muchos no entendieron en su momento, volcando las consabidas y repetidas críticas que seguimos escuchando y leyendo años después de su estreno. 

C'era una volta il West” (Hasta que llegó su hora, 1968)

Siguiendo con Leone, Tarantino, aunque menos de lo que debería, también pasa de manera casi obligada por el inteligente uso de las sombras y siluetas. No es la de Clint Eastwood, pero reconocemos que Jamie Foxx tiene porte.



Quizás, y entrando en el terreno de la especulación -Tarantino no suele ser demasiado explícito en esto de las referencias-, el cineasta se haya dejado influir por una desconocida película de Orson Welles y Tomás Millan, “Tepepa” (Tepepa, viva la revolución, 1968) donde revolucionarios mexicanos, a las órdenes del director italiano Giulio Petroni, elaboran una versión apócrifa de Zapata y sus correrías. Dicho así quizás no guarde mucha relación “Django Desencadenado”, pero si miráis la captura que acompaña al artículo, lo entenderéis.


'Tepepa', western mediterráneo con Orson Wells

Y es que el componente racial, y la lucha por la liberación, aunque parezca mentira, es un tópico recurrente en algunos spaghetti westerns. Solo hay que recordar a “Navajo Joe” (Joe, el implacable,1966) también del siempre presente Sergio Corbucci, donde Burt Reynolds, como indio navajo, lucha contra unos opresores bandidos que mataron a su tribu... Y a su mujer.



El cine de Sam Peckinpah también se ve tímidamente homenajeado, con alguna que otra secuencia de acción descarriada -puede que más cercana al exploitation que al propio western- a cámara lenta, donde sangre, pólvora y sonido, se entrecruzan de forma estética y excelsa.
'Django Unchained', 2012 (Quentin Tarantino)




Pero lo más curioso de esta “Django Desencadenado” es que apenas hace referencia a las películas originales de “Django”. Más allá del cameo de su protagonista -Franco Nero y Jamie Foxx comparten una escena brillante-, nos da la impresión de que Tarantino prefiere separar y alejar ambos personajes, que aparte de compartir nombre, vienen y pertenecen a dos mundos y géneros cinematográficos distintos. 
'Django Unchained', 2012 (Quentin Tarantino)







Eso sí, el tímido guiño de Quentin al “Django” de Corbucci, viene de la mano de unas capuchas -y unas antorchas- en la que es, sin temor a equivocarnos, la secuencia más inspirada, lúcida y perfecta de toda la película.
'Django', 1966 (Sergio Corbucci)

La música de “Django Desencadenado” es una mezcla explosiva, llena de temas country y folks -incluso suena algo de Johnny Cash-, regados por las consabidas piezas a dos maestros en esto de orquestar el cine del oeste: Ennio Morricone y Luis Bacalov. Pasando por el tema principal de la película, a otros cortes procedentes de films como “Lo chiamavano Trinitá” (Le llamaban Trinidad, 1970). Todas las pistas -incluso aquellas más anacrónicas como los raps de Rick Ross- funcionan y aportan ese plus sonoro a modo de homenaje que crean esa atmósfera tan peculiar en sus películas -y a “Kill Bill” o “Malditos Bastardos” nos referimos-.


La violencia de “Django Desencadenado”, herencia del exploitation de cine y sala grindhouse -de esas de programa doble- hace de la suyas en el resto del metraje, campando a sus anchas, y sin apenas parangón dentro de la filmografía del director. Pero llegados al tramo final, Tarantino -tras darse bombo a sí mismo- parece coger las riendas de su encabritado corcel sureño, y vuelve a regalarnos un homenaje a una de las mejores películas de Sergio Corbucci, “Il Mercenario” (Salario para Matar,1968). Sobran las palabras. Clímax frente a clímax. Secuencias idénticas. Pero eso no es todo. Tras el numero artificioso, Tarantino guarda el más oculto y quizás, divertido, de sus homenajes.




Mucho se ha hablado del caballo, y el número de cabriolas que se marcan, casi sin motivo aparente, Django y su montura. En un claro guiño de lo más meta-cinematográfico -algo que muy pocos directores pueden permitirse- elabora un claro homenaje a todos esos caballos de rejoneo y rodeo, presentes en la mayoría de películas de serie B ambientadas en el oeste.


Estos caballos, cedidos por sus propietarios, eran más baratos y fáciles de encontrar en lugares como Almería, ya que las piezas más entrenadas y de postín, eran costosas de contratar y traer a los sets y lugares de rodaje. Por eso, forzados ante la necesidad de caballos y corceles para sus secuencias, se veían obligados a contratarlos in-situ pese a las evidentes maneras y tics de doma de las monturas. Aunque muchos directores intentaban camuflarlos en sus películas -el andar del caballo de rejón es muy evidente y reconocible-, Tarantino, desatado y desencadenado a estas alturas de la película, les rinde culto y tributo como parte indispensable del western que son. Y es que, ¿qué sería el western sin caballos?


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2 comentarios:

  1. Una decepción 'Django', no me esperaba un clásico pero sí una película más divertida. Apenas aparecen esos diálogos crujientes marca de la casa, y como siempre, qué pena que sus pelis estén tan vacías. ¿Cuándo encontrará messieur Tarantino algo para lo que tan bien sabe hacer: contar? Un saludo!

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  2. Me encanta Tarantino y su trabajo, tiene películas fantásticas pero Django Unchained es de las mejores que he visto ultimamente, me encanta la actuacion de Samuel L Jackson y DiCaprio.

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